Los Cárpatos, tierra de eternas brumas donde la niebla se enreda entre las cruces de madera y los lobos aúllan a una luna pálida. Allí se esconde una leyenda que guarda el secreto del oscuro corazón del vampiro más famoso de la literatura: la Scholomance. Un lugar, entre el mito y la pesadilla, que explica los poderes sobrenaturales del Conde Drácula, revelando un pacto con fuerzas mucho más antiguas y siniestras que la propia muerte.
¿Qué es la Scholomance?
Según el folclore transilvano, la Scholomance (o Șolomanță en rumano) es una escuela de magia negra escondida en las profundidades de los montes Bucegi de Transilvania. Se dice que el mismo Diablo actúa como maestro, impartiendo lecciones de alquimia, nigromancia y dominio sobre las fuerzas de la naturaleza a un selecto grupo de diez estudiantes, normalmente escogidos entre la gente corriente. La escuela era subterránea y los estudiantes no veían la luz del sol durante los siete años que duraban los estudios, como una especie de strigoi (muertos que se levantan de su tumba) o vampiros.
El trabajo final para graduarse requería copiar todo el conocimiento de la humanidad en un «Libro de Salomón», aunque la asociación con el Diablo parece indicar que el recuerdo de los orígenes de la escuela vinculados con el Rey Salomón se había desvanecido por completo. Al finalizar los cursos, nueve alumnos regresan al mundo con conocimientos prohibidos, mientras que el décimo quedaba como pago… un sacrificio eterno al señor de las tinieblas. Este decimo estudiante se convertía en Solomonar, el hacedor del tiempo, un mago capaz de montar en dragón (zmenu o balaur) y controlar el clima.
De los Solomonari
Se dice que los Solomonari son altos (incluso gigantes) y pelirrojos. Visten largas y blancas túnicas de campesinos, a veces de lana, o visten atuendos harapientos hechos de parches, una pequeña versión de un Semantrón, que sirve para convocar a las Vëntoase (espíritus femeninos causantes de las tormentas). Los vientos pueden estar contenidos en un pequeño tarro de madera. Cuando no están ayudando al Diablo, se les ve pidiendo limosnas. Las monedas recolectadas se arrojan a los ríos, como ofrendas a los espíritus del agua.
En su bolsa mágica portan instrumentos como un hacha de hierro utilizada como pararrayos (o como una varita para convocarlos a ellos o a su montura), riendas de corteza de abedul o un freno de oro. Un libro de sabiduría que contenía todo su conocimiento, y es la fuente de su poder. En ocasiones se añade una rama, con la que se debe haber matado a una serpiente. Cuando están disfrazados de mendigos (a menudo mendigos lisiados o con venda en los ojos), se mezclan con la población para que no puedan ser distinguidos como magos. Sin embargo, aparentemente mantienen el conocimiento y la memoria.
Esta escuela no es un invento moderno. Podría haber ocurrido cierta asimilación con la ciudad de Salamanca, lugar de aprendizaje al que dio fama su antigua Universidad (la más antigua de España y una de las más antiguas de Europa). Allí se cuentan historias de origen medieval, historias de una brujería enseñada por el diablo en el enclave de la Cueva de Salamanca. Esta es la antigua cripta de la desaparecida iglesia de San Cebrián. La Scholomance aparece referida en varios textos del siglo XIX que sirvieron a Bram Stoker para dar forma a algunas de las características de su personaje en Drácula. Pero, ¿cómo se vincula este lugar con el vampiro sediento de sangre?
Drácula y el pacto con la Scholomance
En la novela de Stoker, el Conde Drácula no revela abiertamente su conexión con la Scholomance, pero las pistas están ahí. El vampiro no es un muerto viviente corriente: domina el clima, se transforma en niebla o en lobo, controla a las bestias nocturnas y desafía las leyes de la mortalidad. ¿De dónde surgen estos dones? La respuesta está en su educación oscura.
Según la tradición, los graduados de la Scholomance aprenden a:
- Manipular las tormentas (¿recuerdas las tempestades que protegen el castillo de Drácula?).
- Invocar criaturas de la noche (los lobos que obedecen al Conde no son casualidad).
- Retorcer el tiempo y el espacio (¿cómo si no viaja Drácula entre Transilvania y Londres sin envejecer?).
Pero todo poder tiene un precio. El décimo estudiante, aquel que queda atrapado, como le ocurre a Drácula, es condenado a vagar eternamente, alimentándose de sangre para mantener su existencia antinatural. Su «inmortalidad» no es un regalo, sino una maldición sellada con un pacto infernal.
¿Existió realmente la Scholomance?
Aunque no parece haber ninguna confirmación histórica de su existencia, la Scholomance forma parte del folclore rumano. Es una representación de la tentación por lo desconocido y el riesgo de jugar con fuerzas que no se comprenden. En la región de los Balcanes aún se cuentan historias de solomonari (hechiceros vinculados a la Scholomance), hombres que cabalgan dragones y controlan el granizo.
El simbolismo satánico: más allá del vampiro
La conexión entre Drácula y la Scholomance no es solo una explicación conveniente para sus habilidades. Representa la tentación de lo prohibido, un tema recurrente en el Gótico. El Conde no es víctima de un accidente vampírico. Drácula era un hombre inteligente, poderoso y tenaz que eligió conscientemente la búsqueda de un conocimiento oscuro y prohibido. Vende su humanidad a cambio de obtener un dominio sobre la vida y la muerte. Stoker, usó con habilidad esta referencia para profundizar en el horror. Drácula no es un monstruo irracional, sino un sabio corrompido, un reflejo de lo que ocurre cuando el ser humano juega a ser Dios… o a servir al Diablo. Sus debilidades —la cruz, el agua bendita— no son meras herramientas narrativas, sino recordatorios de que su poder tiene un origen demoníaco que rechaza la luz.